viernes, 4 de enero de 2019

"Roma" de Alfonso Cuarón (2018).

"Roma" de Cuarón (2018), película que optará al Óscar y que pase lo que pase te robará el corazón.

Alfonso Cuarón dice que es su proyecto más intimista, más personal, más autobiográfico, diría yo.

Nos presenta el México de principios de los 70, con una familia de clase media alta, de la colonia Roma, un barrio emblemático de la ciudad.

Las revueltas estudiantiles, que se sucedieron en aquellos años, marcan la base de la película, que tiene su ritmo acompasado con la vida cotidiana de Cleo, la sirvienta de la familia, el alma de la película y también su protagonista, una protagonista puesta en el reparto y sacada de los recuerdos del Director para hacerle un homenaje en toda regla a las mujeres que lo criaron.

Partiendo de la base de que todo está inventado, Cuarón ha estudiado a los grandes, ha organizado sus recuerdos, ha hecho acopio de  referentes y ha dado forma a un imaginario colectivo que te atrapa sin necesidad de hablar. Sin embargo su poder narrativo es tan enorme que las escenas comunican por sí mismas sin apenas mediar palabra.

A este poder narrativo le ayuda un movimiento de cámara en redondo, pausado, donde se muestra todo tal como es, filmada en blanco y negro, en una escala de grises de muy corta tesitura, qué refleja la cotidianeidad tranquila, regular, sin sobresaltos, llena de bienestar.

Durante toda la película Cuarón nos va dejando miguitas de pan para que lleguemos al final del camino sin perdernos y sin sobresalto, aunque todas estas precauciones que se toma no pueden evitar la gran emoción que el espectador va a sentir cuando descubra el final, que entre otras muchas cosas es sutil y bello.

México y el mundo entero puede estar orgulloso de Cuarón.

martes, 12 de diciembre de 2017

“Gente corriente” (“Ordinary People”, Robert Redford, 1980).

Robert Redford se estrenaba como Director con esta película sorprendiendo a propios y extraños. Aunque hubo público que se sintió indiferente ante la cinta, el enclave temporal en el que se hallaba es una característica determinante. El mundo, sobre todo por aquellos lares, empezaba a detenerse en lo personal, en lo cotidiano, se comenzaba a distinguir entre la apariencia y la realidad, el desarrollo personal y el bienestar emocional florecían lentamente pero sin pausa, y, como un arte más, el cine se hacía eco de ello: “Annie Hall”, Woody Allen, 1977; “Interiores”, Woody Allen, 1978 o “”Kramer contra Kramer”, Robert Benton, 1979.

Gente corriente” es un psicodrama con un ritmo marcado por la música que le acompaña durante toda la cinta. El Canon en re mayor de Pachelbel, que el alemán compusiera en 1680, envuelve cada fotograma, otorgando una emoción añadida desde su inicio, acompañado de imágenes que sugieren tranquilidad y calma de una apariencia que se irá desvelando poco a poco, hasta el final donde un casi primer plano va alejándose dando una visión de conjunto, global.

Conrad Jarred es un adolescente marcado por la culpabilidad tras la muerte de Buck, su hermano mayor. Inserto en una familia de clase media alta, formada por padre, madre e hijo, a las afueras de Chicago, la historia comienza cuando Conrad vuelve a su casa tras cuatro meses de ausencia por un acontecimiento que se irá desvelando gota a gota y un duelo que se vivirá de varias formas diferentes en función de cada miembro de la familia.

Las semejanzas y las diferencias de madre e hijo confrontan permanentemente, dando lugar a una lucha paralizante entre la apariencia y la realidad, entre el ejercicio físico y el crecimiento emocional, el rechazo y el acogimiento, la individualidad y el trabajo en equipo, la toma de conciencia con el compromiso y el ser aséptico, carente de emoción y sentimiento, Freud estaría encantado con esta película.

Al parecer la cinta tiene tintes autobiográficos, entre otras cosas un recurso muy utilizado por los Directores cinematográficos en sus operas primas. No dudo que Robert Redford podría haber abarcado más o puntualizar más o muchas cosas más, pero la película es así y así la quiso plasmar su Director, dejando una satisfacción final difícil de explicar. 

viernes, 10 de noviembre de 2017

“Silencio”, Martin Scorsese. 2016.


Llena de expectativas me siento en la sala de cine a disfrutar de esta película. Siempre me informo previamente porque así disfruto más de la cinta.

La misión de los Jesuitas en Japón durante los siglos XVI y XVII es un tema absolutamente novedoso para mi, por tanto considero que, en este caso, es más necesario aún conocer esta parte de la historia, no solo para disfrutar de la película, sino para entender qué nos están contando básicamente.

La película de Scorsese está basada en la novela homónima de Shusako Endo (27 de marzo de 1923, Toshima, Tokio, Japón, 29 de septiembre de 1996, Tokio, Japón) un reconocido escritor japonés del siglo XX que escribió con la singular perspectiva de ser japonés y católico, teniendo en cuenta que la población cristiana en Japón es del 1%.

Al parecer el proceso de integración del catolicismo en Japón fue muy dificultoso y Endo sufrió esta inculturación en él mismo y en su familia. Considero que este aspecto es crucial a la ahora de la adaptación cinematográfica de la novela, tanto a nivel argumental como en las consideraciones personales de cada papel.

La película trata de dos sacerdotes Jesuitas portugueses, Sebastião Rodrigues (Andrew Garfield) y Francisco Garrpe (Adam Driver) que se enfrentan a una persecución violenta cuando viajan a Japón en 1640 con dos objetivos: localizar a su mentor, el Padre Cristóvão Ferreira (Liam Nesson), y difundir las enseñanzas del cristianismo. En este aspecto la película sobrecoge por la crudeza de las imágenes, los métodos de sometimiento y los fundamentalismos de los personajes, que ríase usted de los yihadistas.

Sobre todos los actores me quedo con Andrew Garfield (Leones por corderos, La red social). A su corta edad (33 años) tienes mucho camino recorrido y, como no es extraño, borda el personaje.

Al estar la película basada en una novela y al ser esta novela de carácter histórico, ambas tiene las consideraciones personales que escritor y director hayan creído oportuno darle. Dejando claro este pormenor, hay un pequeño detalle en la adaptación de “Silencio” por Martin Scorsese que, según lo visto y leído, cambia por completo el sentido de la historia, sobre todo para el espectador que va virgen de conocimiento a la proyección.

En la película se pierde gran parte del proceso de dudas de fe del protagonista de la novela, en la cual dice literalmente “me he convencido de que el Dios que predica el clero en las iglesias y mi propio Dios son dos seres distintos”, por tanto Rodrigues apostata porque deja de ser católico, interiorizando una idea de Dios distinta a la doctrina de la época y por supuesto no permitida.

Dicho esto y conociendo este importante detalle, el final, que por supuesto no desvelaré, cambia totalmente el sentido y la esencia de la película, que queda claro en la novela y en la historia.
Al parecer Scorsese visitó El Vaticano para proyectar la película a un número elevado de sacerdotes jesuitas. No debe ser casual este hecho por dos consideraciones, una que Jorge Mario Bergoglio sea el primer Papa jesuita y otra que la “versión” de Scorsese sea más aceptada por la iglesia actual.

http://www.historiajaponesa.com/acerca-de-la-adaptacion-de-silencio-por-martin-scorsese/

http://filasiete.com/peliculas/silencio/




martes, 31 de octubre de 2017

Érase una vez una hoja de ruta.


Hace un año escribí:

La hoja de ruta está rota, Pedro Sánchez la hizo pedazos ayer en el programa de Jordi Évole, SALVADOS. (30.10.2016)

Hoy se ha escuchado, se escucha y seguiremos escuchando, en días sucesivos, todo tipo de descalificaciones. El PSOE, al completo, contra Pedro Sánchez, la guerra está servida.

Mientras las cabezas visibles, que hoy ocupan los cargos orgánicos del partido, siguen ocupándose y preocupándose por no perder su cuota de poder, las bases aclamamos y reclamamos una actitud de cambio, que nadie, ni de las bases ni de la cúspide, están dispuestos a ofrecer.

Para ellos quien se sale de la hoja de ruta o es un iluso o es un loco, no le dan otro calificativo, porque nadie nunca les plantó cara y no saben lo que hay al otro lado del espejo y, sinceramente, créanme, tampoco les interesa ni se lo plantean.

Porque innovar en política no está bien visto, no vaya a ser que nos convirtamos en un palo en la rueda del capitalismo, donde los medios de comunicación y las grandes empresas ocupan un espacio importante, y se acabe la fina y resistente red tejida durante 40 años, qué paradójico todo, no?

Lo triste de todo esto es que este sea el funcionamiento de un partido de izquierdas, de un partido que hace años que se va alejando a pasos agigantados de la ideología que lo vio nacer, para rendirse a los pies de los poderosos y que, además, no tiene ningún interés en cambiar.


Suerte.

La coyuntura ha cambiado, los personajes son los mismos y aunque la vida política sigue, las estrategias no cambian ni la intención tampoco.

jueves, 26 de octubre de 2017

“Un monstruo viene a verme”. Juan Antonio Bayona (2016).



Hoy he vuelto a disfrutar de una tarde de cine. He salido de la película encantada. Y como todas las experiencias cinematográficas, me dejan una sensación de bienestar que si no la pienso, no la elaboro y la pongo fuera, algo falta, así que ahí va mi comentario sobre la peli de esta tarde."Un monstruo viene a verme" Juan Antonio Bayona (2016).

Llegué a la película aturdida por la machacante promoción que ha tenido en los medios de comunicación. Esto, unido a un lento despegue, me ha transmitido que lo bueno se hace esperar.
Se percibe claramente cómo su Director bebe del cine clásico. Sus claras referencias a "King Kong" y a "E.T." son evidentes.

Amenabar creó tendencia al autopsicoanalizarse a través de sus películas, Bayona percibió esa genialidad, que ya Woody Allen "patentara", y lo ha incorporado a sus películas con maestría.
La idea de ambigüedad que transmite para comunicarnos que nada es bueno ni malo sino todo lo contrario, ese anti-maniqueismo, siempre resulta positivo y gusta a propios y extraños.


Bayona está un un momento de "ahora o nunca" en su camino a la consagración, por eso le "perdono" su enfoque atronador de un final que, para mí, hubiera sido perfecto con algo más de fragilidad.

viernes, 16 de junio de 2017

"Manchester frente al mar", Kenneth Lonergan, 2016.

Manchester-by-the-Sea es un pueblo del condado de Essex en el estado de Massachusetts, además es el escenario de la película "Manchester frente al mar" de Kenneth Lonergan, 2016.

La película es una de las grandes de la temporada. Es un drama intimista que prácticamente tiene una trama única, siendo esto uno de sus mayores valores, ya que consigue, en sus más de dos horas de metraje (135 minutos), atrapar al espectador, traspasando la pantalla y, como una lluvia fina pero fría, calar hasta los huesos, con una intensidad difícil de mantener.

Esto lo consigue su Director, que además es el guionista, y la magistral interpretación de Casey Affleck (Falmouth, Massachusetts, 1975). Su labor es impresionante porque convence, y es creíble porque lo hace sin exageraciones, es el claro ejemplo de una labor actoral genial por minimalista, reduciendo su trabajo a lo esencial, dando un resultado extraordinario que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ha sabido valorar y le ha valido el Oscar a mejor actor protagonista.

La película habla de la historia de un hombre devastado por la culpa, por un hecho que se devela a mitad de la trama y que afecta a todo su entorno personal, familiar e incluso local, una bomba que es tratada con total respeto hacia los implicados en la misma y por ello hacia el espectador.

La película tiene un ritmo lento pero sin pausa, conforme van pasando las escenas, los cambios de escenarios y los sucesivos flash back, se desvelan, como una toma de conciencia, los instrumentos y recursos que el Director ha ido introduciendo, de manera intencionada, para conseguir el efecto deseado.

Ha sido tan emocionante llegar a percibir esto que, a continuación, relaciono algunos de estos detalles. Y digo algunos porque lógicamente se me escaparan muchos y otros son tan sutiles que explicarlos sería demasiado arduo.

En los trece minutos iniciales el Director nos presenta a Lee, el protagonista y ves claramente que cuando la culpa te corroe por dentro da igual a lo que te dediques, aunque realizando las tareas más denigrantes puedes atenuar lo que verdaderamente te daña y te duele, y te hace ver la realidad más negativa, te impide llorar y expresar emociones, aunque la agresividad está a flor de piel, en definitiva, el "coctel" perfecto para la persona que está hundida en la miseria psicológica más absoluta.

La música te acompaña durante toda la película. Lesley Barber ha realizado y elegido unos temas perfectos para la banda sonora, dejando, de forma altruista, todo el protagonismo a las piezas clásicas de Albinoni y Haendel, que además ocupan los momentos de mayor fuerza. Ellos están precedidos de una música coral que augura la tragedia, como un redoble de tambor, que a continuación se tornará en verdadera oscuridad, con unos preciosos giros en la tonalidad, dando el resultado deseado por el Director.


El recurso del flash-back es utilizado por el Director con total maestría. Todo los recuerdos del protagonista van apareciendo en el momento justo, como un martillo que golpea en su corazón sin piedad, mientras atraviesa en su coche el pueblo de Manchester o en el despacho del abogado.

La relación del protagonista con su sobrino ocupa los últimos tres cuartos de la película y es el hilo conductor del argumento hasta el final. Es una relación fuerte y libre, con total entendimiento mutuo, aunque llena de desencuentros provocados por las circunstancias.

Hay algo que sobrevuela durante toda la película, en algunas ocasiones planea sin llegar a tocar el suelo y en otras vuela alto como un buitre: la relación con las mujeres.

El barco, pieza importante en la película, se llama Claudia Marie, el nombre de la madre del protagonista. La esposa de Joe, el hermano mayor, Elise. La esposa de Lee, Randy. y las novias de Patrick, el hijo de Joe y sobrino de Lee, Silvie y Sandy.

Todas esas relaciones tienen una característica en común, por una cosa u otra, e incluso si ofrecer información alguna, se percibe cómo las mujeres no terminan de encajar.

Kenneth Lonergan se llevó el Oscar al mejor guión original, merecidísimo. El poder narrativo de algunas escenas pone la piel de gallina. Coger un pañuelo del suelo mientras su sobrino le observa o situarse en la parte sombría de una habitación, donde solo se ve su silueta, hacen un engranaje perfecto con el guión dando un resultado grandioso desde la esencia.

Como colofón a este guión, una conversación que empieza en el minuto 115, en la que nunca un "... y te quiero." fue tan triste y tan profundo, tan grande y tan sentido, llegándote al corazón como un torpedo. Y sobre todo Michelle Williams, impresionante.

A la trama no se le ve un final, está borroso, como la imagen de Lee en la ventana. Pero de forma sutil, sin notarse, y tomando como referencia la relación materno-filial, conjuntamente con un motor nuevo que pone en funcionamiento la vida otra vez, llega ese final esperado, que va fluyendo hasta su desenlace.




jueves, 15 de junio de 2017

Emilio José López-Cepero Mora (1972-1979)


Nunca escribí su nombre entero, nunca lo sentí tan cerca como lo siento hoy.

Hoy, 15 de junio de 2017, hace 38 años que mi hermano murió. Yo tenía 13 años y repetía 8º de E.G.B. Si esto no hubiera sucedido, no sería la persona que soy hoy.

No hay mal que por bien no venga” se convierte en un refrán mezquino y trivial, superfluo y sin alma.

Culparme de todo lo que, de forma inadecuada, generó aquella coyuntura, solo hace alimentar mi ego para darle vida a la culpa, que nos aniquila y nos ciega, que nos enmudece y nos anula. Si no somos capaces de sacar a flote el entendimiento de esa dicotomía, tan pueril y madura a la vez, estamos a mitad de camino entre lo vivido y lo deseado, entre el bienestar y la felicidad, entre lo real y lo soñado.

Sigo en el arduo intento de conseguir abarcarla, sin medida pero con suavidad, para que, poco a poco, sea interiorizada y forme parte de mi, sin ambages.

Doy gracias a la vida y al universo por permitirme seguir adelante.



"Ghost in the Shell", Mamoru Oshii. 1995.

"El anime es ver el mundo en un grano de arena." La definición más bonita, acertada y determinante que he escuchado sobre este gén...