En
la Feria de Lebrija, hace ya muchos años, estábamos en casa de la
madre de Juan Peña "El Lebrijano", un cantaor de flamenco,
y su madre, una gitana de Utrera, María “La Perrata” se puso a
cantar, y cantó esta letra de 1920, que en su día cantaba La Niña
de los Peines, una de las voces geniales del flamenco, junto con
Antonio Mairena y el Camarón de la Isla:
"Fui
piedra y perdí mi centro
y
me arrojaron al mar
y
a fuerza de mucho tiempo
mi
centro vine a encontrar"
Hoy
he recordado esta letra, este soneto maravilloso, con el que podemos
reconstruir una vida entera en cuatro frases.
Vivir
es sentir, apasionarnos por lo que descubrimos, sin abandonar esa
esencia, ese eje que nos guía, que no se aprende, que no se enseña,
que vamos asimilando, que es el alimento que da vida a la emoción,
al sentimiento, que, como dice Joan Manuel, aunque aparezca el olvido
solo se lleva la mitad.
Solo
por ese centro inexplicable, por ese eje invisible, es un placer
estar aquí rodando.
"El
castillo ambulante" es una película de animación japonesa del
Studio Ghibli dirigida por Hayao Miyazaki (2004), basada en la novela
de la escritora británica Diana Wynne Jones de igual título.
La
protagonista es Sophie una joven de 18 años que trabaja en una
sombrerería. Es víctima de una maldición que le hace tener la
apariencia de una mujer de 90 años. De carácter tímido y cerrado,
tendrá que enfrentarse a sí misma para poder romper el maleficio
que se ha desatado sobre ella.
Howl es
el amo y señor del castillo ambulante. Es un mago dotado de un poder
inmensurable del que se cuentan varias leyendas, entre ellas que se
dedica a robar el alma de mujeres jóvenes. De apariencia joven y
enérgica, rechaza la invitación del rey de unirse a la guerra
puesto que vive sus días con despreocupación y sin objetivos.
En la
película se da mucha importancia al hecho de si es legítimo
provocar una guerra por razones de paz. En este aspecto, la película
refleja una de las visiones políticas no sólo de Hayao Miyazaki,
sino del Studio Ghibli, el pacifismo.
La
música, como siempre, de la mano del maestro Joe Hisaishi, una
banda
sonoraespectacular.
Compré
en iTunes este disco el mismo día que salió a la venta y es una auténtica
preciosidad: Aquí os dejo algo que escribí sobre el disco:
El
último disco de Joe Hisaishi tiene como título “Vermeer &
Escher" y surge tras una exposición sobre el pintor de los
Paises Bajos Johannes Vermeer, formando su apellido parte del titulo,
que lo complementa el apellido de otro artísta holandés llamado
Maurits Cornelis Escher . Vermeer es uno de los pintores más
reconocidos del arte barroco mientras que Escher es un artista casi
contemporaneo (murió en 1972).
Comento
todo lo anterior porque creo que es imposible comprender la música
de Hisaishi en este disco sin conocer un poco a estos artistas.
El
disco está compuesto de once temas de los cuales los siete primeros
pertenecen, han sido inspiradas o simplemente están en la cara
Vermeer, que son:
1. Sense of the Light 2. Circus 3. A
View of the River 4. Blue and Eyes 5. Vertical Lateral
Thinking 6. Muse-um
Las cinco restante están o pertenecer
a la cara Escher, que son: 7. Tress 8. Encouter 9.
Phosphorescent sea 10.Metamorphosis 11.Other world
Las
seis primeras canciones están bien diferenciadas de las cinco
últimas, mientras las del lado Vermeer tienen una clara inspiración
barroca, las del lado Escher son muy vanguardistas y
avanzadas.
También creo que existe una clara intencionalidad
en el título de cada una de ellas, incluso yo diría que juego de
palabras, por ejemplo con la número seis juega entre la palabra
museo (Museum) y la expresión reflexionar en (Muse-um), además es a
lo que te inspira su melodía. O por ejemplo el título de la primera
“Sense of the Light” creo que está claramente relacionado con
que el uso y el tratamiento de la luz de Vermeer, una de sus
características más reconocida, y para ver como la melodía se
funde con la luz física hay que escucharla porque no se puede
explicar con palabras.
Ciertamente esta primera parte es
nueva, diferente y diferenciada, no alardea ya que son violines y
piano los que nos dan esta lección de expresión musical sin
paliativos.
En la segunda parte dedicada a Escher noto
claramente la relación entre música y protagonista. Es una música
difícil de clasificar, creo que esta parte no tiene grandes
pretensiones, simplemente quiere expresar, al igual que al artista
que representa, lo que le gusta, dejándose llevar. La música parece
que estuviera medida matemáticamente, sin carecer de sentimiento,
quiere dar una visión lúdica. Lo que si creo firmemente es el
Hisaishi ha hecho un trabajo profundo de conocimiento de este
artista. Hay también una clara relación entre cada título y la
música y una total independencia de cada canción con respecto a la
otra. En esta parte creo que Hisaishi ha querido representar
conceptos a través de la música.
Es
un disco totalmente recomendable. Podría decir muchísimas ideas más
sobre él, su inspiración y fundamento pero eso requeriría
poder hablar con el maestro y eso, de momento, lo tengo complicado.
El
15 de Diciembre de 1675, moría el pintor holandés Johannes Vermeer.
A
pesar de su reducidísima producción, unas 35 pinturas, ha logrado
alzarse como uno de los pintores más interesantes del barroco en
virtud a una pintura que podemos considerar costumbrista y que
destaca por sus composiciones, una técnica depurada y los juegos de
luz.
Joe
Hisaishi, compositor japonés del que hablaré mucho en este blog,
inspirado por este pintor y con motivo de una
exposición
conmemorativa, compuso un álbum musical denominado "Vermeer &
Escher", que se lanzó al mercado del 15 de febrero de 2012.
En
su momento escribí una crítica sobre él, el disco entero es una
gozada, pero sin duda sobresale "Sense
Of The Light".
Este
tema abre el disco haciendo una metáfora maravillosa entre apertura
y amanecer, porque nunca el sonido de un violín fue tan semejante a
un primer rayo de sol.
Pintura: "La joven de la perla", Johannes Vermeer, 1665-1667.
El
Concierto para oboe y cuerdas en re menor fue escrito por Alessandro
Marcello a comienzos del siglo XVIII y se ha convertido en su obra
más famosa.
Johann
Sebastian Bach hizo famosa la pieza al escribir una transcripción de
la obra en Do menor para oboe con acompañamiento de clave (que se
sustituye por piano en la actualidad).
El
mejor intérprete Glenn Herbert Gould, más conocido con el nombre de
Glenn Gould (Toronto, Canadá, 25 de septiembre de 1932-4 de octubre
de 1982.
Según
he leído el cuarteto de cuerda nº 14 en Do sostenido menor Opus 131
de Ludwig van Beethoven fue compuesto hacia 1826 y dura
aproximadamente 40 minutos.
El
Opus 131 consta de siete movimientos:
Adagio
ma non troppo e molto espressivo
Allegro
molto vivace
Allegro
moderato - Adagio
Andante
ma non troppo e molto cantabile- Piu mosso - Adagio,ma non troppo e
semplice - Allegretto
Presto
Adagio
quasi un poco andante
Allegro
El
caso es que se trata de una obra atípica, en muchos aspectos. Uno de
ellos es el número de movimientos, siete en total, y los cuartetos
clásicos siempre constaban de cuatro. Si bien hay diversas opiniones
especializadas discrepantes al respecto, hay que decir que Beethoven
así lo especificó.
Otra
característica de este Cuarteto es que debe ser tocado enlazando
todos los movimientos entre sí, dando lugar a consecuencias
inevitables propias del instrumento, ya que al tocar sin pausa y sin
descanso no se puede afinar. Así los instrumentos acabaran
desafinándose de una forma distinta.
Quizás
Beethoven quiso expresar, al proponer estas especificaciones, alguna
unión entre las situaciones aleatorias en las que nos vemos
envueltos en la vida?
Hubiera
sido fantástico poder conversar con el genio, comentar estas
elucubraciones y discutir que sería más conveniente: parar o
continuar hasta el final y procurar ajustarnos?
Yo
sinceramente tampoco lo sé, pero si que ayuda bastante ver la
película “El último concierto”, del director debutante Yaron
Zilberman, que hace una fusión perfecta entre música y vida.
Con
un poder narrativo maravilloso, apadrinado por el genial Philip
Seymour Hoffman, entrelaza las características de una pieza musical
y los conflictos personales, que pueden, o no, arruinar relaciones
estables como el matrimonio o una amistad de veinticinco años.
Ver
esta película no es solo ver cine, es comprender la música, saber
hasta dónde puedes llegar en la vida y en tus sueños, ajustándote
permanentemente a ese órden tácito que existe en lo cotidiano, que
está siempre ahí aunque no podamos verlo.
A continuación el tráiler de la película y la pieza musical sobre la que está basada la misma.